A veces es más fuerte que uno y se hace imposible el no mendigas cariño a extraño. Todos tenemos ese momento en el que necesitamos que alguien juegue a que nos quiere. Que lo actué por un rato al menos. Porque estar soltero apesta y todos lo sabemos. Algunos lo sabrán ocultar mejor que otros, pero todo tenemos esa misma sensación al volver a casa. Ese vacío que no se llena con la droga de moda, ni con un par de tragos.