"Cada fibra de mi ser me gritaba: "bésala". Y mi mente me aconsejó sabiamente que la olvide. No hice caso a ninguna de las dos. Curiosamente sigo esperando. Siempre que alguien se me acerca, le vendo un NO certificado de fábrica. Quizás porque estúpidamente sigo pensando que mañana llamarás y me dirás que sigues sintiendo por mí ese "algo" extraño que las dos descubrimos al besarnos por primera vez."