Y claro, al principio grité, lloré, te maldije, desee que te pasara lo peor en esta vida. Pero después me di cuenta de que no me afectaron tanto tus palabras y actos. Y es que ya me has lastimado tanto que no puedes hacerlo aun más. Así que he aprendido a tomarme a gracia tus mentiras, y a no angustiarme más por ti...