Mi sueño tu sonrisa, mi droga tus besos, mi obsesión tus caricias, mi camino tu felicidad y mi objetivo tu amor...




Donde quedó la promesa del ayer?, Dime donde estan aquellos sueños?, Donde se quedaron tus besos?, Donde tus caricias?, Donde tus recuerdos....




Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad. Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.




Mas allá de mis sentidos...




¿Recuerdas lo que es ser feliz?, Lo que es sonreir, sin dar explicación de la sonrisa, que te hace cantar y bailar sin parar, hasta que el mundo de vuelta y te haga volver ha gritar.




El amor es un perfecto sedante, atonta las emociones y distorciona los sentidos. Juega con la mente y enloquece al corazón.




Mas que un sentimiento, una pasión.




La felicidad no es una vida sin problemas, sino la fortaleza para superar los problemas que se presenten. No existe tal cosa como una vida libre de problemas; las dificultades son inevitables. Pero la manera en la que experimentamos y reaccionamos a nuestros problemas depende de nosotros. La verdadera felicidad ha de hallarse adentro, en la condición de nuestros corazones. Está dentro de cada uno. Sin importar cuantas veces se intente, nunca se podrá huir de uno mismo. Y si se es débil, el sufrimiento nos perseguirá dondequiera que vayamos. Nunca encontraremos la felicidad si no retamos nuestras debilidades y cambiamos desde adentro. La felicidad ha de encontrarse en el dinamismo y la energía de nuestra propia vida, mientras luchamos para superar un obstáculo tras otro.